8 nov. 2010

Casos de la Ley de Dependencia en Cantabria «La familia siempre, siempre, ha estado supeditada a ella»

Este articulo me toca de lleno. Julia es una chica a la cual conozco desde hace muchos años y con la que he tenido la oportunidad de realizar montones de actividades, albergues, escursiones, salidas de ocio nocturno etc y que me toca un poquito más la fibra sentimental por ser alguien cercano, pero no por ello dejo de percibir la necesidad de esta y otras muchisimas familias de las ayudas que deben prestarse desde la Ley de Dependencia. Esperó que las ayudas aún con la crisis economica actual continuen aumentando y puedan a la vez dar empleo a TISOC  y TASOC en actividades.


«La familia siempre, siempre, ha estado supeditada a ella»







¿Las ven en la foto? Amparo y Julia Soriano son mellizas. Su madre se enfrentó a un parto prematuro hace cincuenta y tantos años y Julia nació con una discapacidad intelectual y la psicomotricidad afectada. Una enferma crónica cada vez más limitada, a medida que pasan los años.
Su melliza, Amparo, habla más con la mirada que con palabras. Dice que su devenir familiar ha sido lo suficientemente movido como para ahorrarse los detalles, pero da algunos: su madre, también calificada como gran dependiente, tuvo que ser ingresada hace 16 años en una residencia de ancianos porque se trastornó.
Esto hizo que Julia, que siempre estuvo bajo tutela materna, pasara a manos de otra hermana y de una tía. Finalmente, hace cinco años se hizo cargo su hermana, quien, a su vez, había sufrido una grave enfermedad que la llevó a jubilarse anticipadamente. Ahora viven las dos solas y a expensas de los cables que van echando tanto el entorno familiar como los profesionales que contratan, también con el esfuerzo económico de la familia más allegada (hermanos y tíos).
«La vida está siempre, siempre, supeditada a Julia, a sus necesidades. Si algo sabemos es que ella es una persona muy feliz, aunque sea a costa de nuestro tiempo y nuestra libertad. Se piensa lo primero en ella: este piso se eligió porque está cerca de sitios a los que ella acude (un club de ocio) y porque están en llano todos los accesos».
Las cosas se hacen en función de si ella puede, o no. Julia no para de hablar sentada en el sofá del salón: le gusta ir al cine y las numerosas actividades en las que participa de la mano de Ampros. Julia aprovecha el centro de día, lo que supone «un auténtico alivio. Sin la asociación no sé qué haríamos», explica Amparo, que también hace ver que su hermana vuelve a casa a las 17.30 horas «y quedan por delante mucha tarde y mucha noche». Han contratado a una persona que las acompaña de noche, «que es lo peor si pasa algo».

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