8 mar. 2017

En este blog No Celebramos el Dia internacional de la Mujer



Nosotras, personas que nos consideramos Agentes sociales de Cambio, aceptamos y hasta promovemos conmemoraciones especiales para dar visibildad a causas o colectivos especiales, y por ello  consideramos necesario y coherente que exista al menos a fecha de hoy un día especial que nos recuerde todos los agravios que sufren las mujeres por el simple hecho de ser mujer.

Discriminación salarial, violencia machista, sexismo y explotación, discriminación política y de responsabilidades, son muchas de las causas por las que se necesita este 8 de Marzo y otros muchos 
días mas. No quedarnos en solo el Hoy.

Feministas nos declaramos, es necesaria la igualdad y quizá un paso más allá equidad para dar paridad a las mujeres en todas las facetas de su vida.

Además en nuestra profesión, en nuestra rama profesional, en el sector educativo y asistencial , las mujeres son y por tiempo serán el genero por excelencia  que nos represente, pero una vez más aunque nos pese y vayamos de progresistas y aceptando la igualdad, los puestos de dirección de proyectos, progamas y cargos directivos de responsablidad vuelven a ocuparlos los hombres en una medida considablemente inversa a la proporción de mujeres que ocupan más de un 70% de los puestos de base.

Aquí mismo en este blog, un blog dedicado a la animación sociocultural, a la integración social donde cerca de un 80% de los lectores asiduos, o incluso más son mujeres profesionales, nos encontramos que estamos 4 chicos y 1 chica. Animaros mujeres, participar como redactoras del blog y haceros visibles. Aquí si que teneis espacio para vuestra voz, para vuetra opinión y sabemos que teneis mucho que decir y aportar.  

periodista, que nos presenta este articulo.


El Día de la Mujer no es una celebración, como muchos piensan. ¿Por qué alguien felicitaría a una mujer solo por el hecho de haber nacido con dos cromosomas XX en lugar de XY? Otra cosa que conviene aclarar es que sobre la definición del 8 de marzo existen distintas versiones. La más conocida es la de un incendio que ocurrió en una fábrica textil de Nueva York en 1857 donde habrían muerto quemadas las obreras que ese día hacían una huelga para protestar por sus precarias condiciones laborales. Lo cierto, sin embargo, es que hubo varios incendios como este en aquellos años en los que perecieron varias decenas de mujeres y que el establecimiento de esta fecha está cruzado por una sucesión de acontecimientos marcados por la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, la lucha por el sufragio femenino, las pugnas entre socialistas y sufragistas y el creciente auge del sindicalismo femenino durante las primeras décadas del siglo XX en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. Para desterrar otro mito, hoy no se conmemora la diplomacia de mujeres acaudaladas o de buena familia que con su pasión lograron cambios en la sociedad que les permitieron más derechos; el 8 de marzo evoca sobre todo a las revolucionarias pioneras, las indignadas, las migrantes y las que pedían mayor equidad en la vida conyugal y laboral. Las que, en suma, demandaban ser más mujer.

Por partes. La Organización de las Naciones Unidas invitó en 1975 a los gobiernos a que proclamaran un día del año como Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. En la mayoría de los países esto se acabó conmemorando un 8 de marzo. Para la entidad, este día debe ser «un punto de convergencia de las actividades coordinadas a favor de los derechos de la mujer y su participación en la vida política y económica». Según esta explicación este día no busca reconocer a las «frágiles» e «indefensas» mujeres ni regalarles felicitaciones. Es una jornada hecha para recordar que, en lo que a ellas respecta, se ha avanzado en materia de derechos, pero que permanecen aún en esa labor. «Hay quien piensa '¿pero qué tiene de malo dejarse consentir tan sólo por un día?, ¿por qué tomarse siempre la vida tan en serio?'», sostiene la periodista Patricia Sánchez Espinosa. «Por lo que celebrar un 8 de marzo entregando un ramo de rosas o una caja de bombones a una mujer atribuyéndole, de paso, cualidades como la belleza, la fragilidad, la dulzura, la docilidad, el misticismo femenino, la 'capacidad natural' que tiene para educar y para sacrificarse por los demás, corrompe el motivo por el que se instauró este día y, además, diluye el valor de las mujeres como personas». Y añade: si bien puede halagar a algunas, deshumaniza al conjunto.

La periodista Cristina Hernández especializada en feminismo apunta que le «enfada» que la feliciten el 8 de marzo. «Ser mujer no es nada especial como para que me tengan que felicitar. No somos un colectivo con características y atributos comunes por los que nos tengan que felicitar. Solo somos el 51% de la población.

Distintas, diversas. Prefiero, sin embargo, que te felicites si cada día actúas para que la igualdad de mujeres y varones sea un hecho. Que te felicites si educas a tus hijos e hijas para que crezcan sabiendo que son personas, no géneros o roles», argumenta. «Yo no quiero que me feliciten, yo quiero que me ayuden a reivindicar mis derechos», señala por su parte Jeannette Ruiz Goikotxeta, concejala en la localidad navarra Cendea de Olza y psicóloga clínica de profesión. «El Día Internacional de la Mujer, por tanto, debe ser un día para congratularnos por los obstáculos superados; pero sobre todo para hacer un balance y cuestionarnos qué es lo que nos falta para llegar a la tan ansiada equidad, donde ser mujer no signifique tener una desventaja 'natural' en una sociedad ideada por y para hombres, donde podamos ser iguales en derechos, reconociendo nuestras diferencias, y donde los Derechos de las Mujeres se conviertan en un equivalente de los Derechos Humanos», advierte Sánchez Espinosa.




Histos históricos
En lo que respecta a los hitos históricos que estuvieron en el origen de la elección de esta fecha determinada, ya hemos apuntado que hay que hacer algunos matices, porque los datos que circulan de boca en boca no siempre son ciertos. Las investigaciones de historiadoras feministas han señalado que no existen pruebas documentales de que un incendio acabara con la vida de las obreras que hacían una huelga en una fábrica textil de Nueva York, la Triangle Shirtwaist Company, un 8 de marzo de 1857. Aquel día era domingo, una jornada extraña para declararse en huelga sin perjudicar al empresario. Lo que sí parece que pasó aquel día fue que se organizó una marcha convocada por el sindicato de costureras de una compañía textil del barrio de Lower East Side de esta ciudad estadounidense para reclamar una jornada laboral de diez horas, y que diferentes versiones han acabado mezclando datos con el transcurso de los años. Por ejemplo, es verdad que hubo un incendio en la fábrica de la Triangle donde murieron 146 chicas, casi todas inmigrantes de 17 a 24 años, pero fue el 25 de marzo de 1911 y no en 1857.



 

En todo caso, y por no perder la cronología de datos, después de aquella huelga de 1857 hubo otra, también en marzo, en 1867. En esta ocasión la protagonizaron planchadoras de cuellos en la localidad de Troy (EE UU). Estas mujeres formaron un sindicato y pidieron un aumento de salarios, y tres meses de paro después se vieron obligadas a regresar a sus puestos sin haber logrado su demanda. Es decir, al frente de las movilizaciones por el que primero se llamó Día Internacional de la Mujer, las trabajadoras de la industria textil han tenido un lugar destacable.

De hecho, hay otros eventos que sobresalen y que la profesora gallega Ana María Portugal recoge en un informe titulado 'Los hitos'.


El primero, el 3 de mayo de 1908, en Chicago. Las feministas socialistas realizan una jornada en el teatro Garrick para hacer campaña por el sufragio femenino y contra la esclavitud sexual. Lo llaman 'Woman's Day', día de las mujer. El segundo, en agosto de 1910. Las norteamericanas Lena Morrow Lewis y May Wood Simons participan en la Segunda Conferencia Mundial de Mujeres Socialistas que tiene lugar en la Casa de la Juventud de Copenhague, Dinamarca, derruida en 2010, y proponen a las reunidas conmemorar, como ya lo hacen ellas en Estados Unidos, un 'Women’s Day'. Y sí, las europeas lo aceptan, solo que a este lado del mundo se llamará Día Internacional de la Mujer Trabajadora, propuesta que se le atribuye a la alemana Clara Zetkin, promotora del Movimiento Alemán de Mujeres Socialistas y directora del periódico 'Die Glechheit' (La Igualdad), que alcanzaba los 125.000 ejemplares de tirada. Lo que no se establece es un día fijo. Mientras las norteamericanas mantienen el último domingo de febrero, las europeas fijan un día de marzo. De modo que el primer 8 de marzo fue en realidad un 11 de marzo de 1911 y su motivación principal, la lucha por el sufragio femenino.

Con los años, mucho más que pelear por el voto, fue el repudio a la primera Guerra Mundial y la solidaridad internacionalista de las mujeres contra todo nacionalismo la motivación principal de las celebraciones del Día de la Mujer. Así, en Rusia, el gobierno zarista reprime en 1913 una movilización convocada para reivindicar el que se llamó Día de las Obreras y deporta a Siberia a sus organizadoras. Años más tarde, el paro masivo de mujeres en San Petesburgo volverá a convulsionar la historia. Pedían pan y exigían el regreso de las tropas rusas que llevaban ya dos millones de muertos. Se movilizaron un 8 de marzo de 1917 (23 de febrero del calendario juliano) y a la marcha se unieron trabajadores y estudiantes. Cuatro días después abdicó el zar y se dio paso a un gobierno provisional que fue derrocado en octubre. Si este u otro hecho dieron origen a la celebración, lo que no imaginaron sus creadoras fue que se iba a desencadenar la lucha por los derechos ciudadanos y que este día iba a cobrar fuerza internacional hasta el punto de que en países como China, Vietnam, Bulgaria y Rusia hoy, 8 de marzo, es Día de la Mujer, y festivo.

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