18 abr. 2007

«Mi hija aprende en este centro igual o más que en los demás»

«Mi hija aprende en este centro igual o más que en los demás»


Esta profesora de la Universidad de Mondragón defiende una «discriminación positiva» para las escuelas con más niños de otros países
M. J. C./VITORIA

Amelia Barquín, junto al colegio Ramón Bajo. / BLANCA CASTILLO

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No habla de alumnado inmigrante sino de escolares hijos «de los nuevos vitorianos». Doctora en Filología Hispánica, euskaldun y profesora en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Mondragón, esta vecina del Casco Viejo vitoriano valora la cercanía del colegio a su casas. Por eso, ha elegido Ramón Bajo -un centro cuyo alumnado es inmigrante en un 72%- para su hija mayor, de 5 años, y para la segunda, de 2, que irá a la escuela en septiembre.

-Es profesora de Educación Intercultural. Lo suyo sí que es predicar con el ejemplo.

-Cuando llegó la hora de enviar a mi primera hija a la escuela decidimos escoger la escuela del barrio y es ésta. No tuve en cuenta si tenía muchos o pocos alumnos hijos de los nuevos vitorianos porque los inmigrantes son eso, los nuevos vitorianos. Para mí, la escuela de barrio es lo natural porque no se saca a los niños de su entorno, los acompañamos los padres sin coger el coche y cuando son un poco mayores vienen solos... La inmigración es un característica de Ramón Bajo, entre otras muchas.

-¿Por ejemplo?

-Cuenta con una red social muy grande. Hay profesores muy implicados con los niños en actividades extraescolares y con las familias. Por ejemplo, una maestra ya jubilada enseña castellano a las madres que no lo saben. Existe una colaboración muy intensa con los educadores de calle del centro cívico para acoger a los niños que llegan y con numerosos colectivos del barrio.

-¿Piensa que el nivel educativo es similar al de otros colegios?

-Mi hija aprende en Ramón Bajo igual que los demás e, incluso, más porque sabe cosas que en otros sitios no se enseñan.

-¿Por ejemplo?

-El hecho de convivir con niños de procedencias tan dispares les motiva una gran curiosidad por la geografía. No sabe cómo manejan la bola del mundo. Esto es muy positivo. Lo mismo ocurre con los idiomas. Mi hija, y sólo tiene 5 años, se está haciendo un diccionario árabe-euskera. Aquí la interculturalidad se experimenta de la forma más natural.

Modelo D

-Ramón Bajo optó hace unos años por el modelo D para atraer a alumnado de familias vitorianas residentes en el barrio. ¿Cómo va la experiencia?

-Está resultado bien. En la prematrícula para el próximo curso se ha llenado una clase de tres años y casi la mitad son críos de familias vitorianas. Éste es el objetivo: que las familias del barrio que quieran que sus hijos estudien en euskera puedan hacerlo aquí.

-¿Pero no es un problema para los niños de familias emigrantes?

-Hay críos de 3 años de familias marroquíes que hablan árabe, euskera y castellano.

-Denon Eskola reclama más recursos para los centros con gran porcentaje de inmigrantes.

-Por supuesto. Hay que hacer una discriminación positiva para que otras escuelas les envidien. Es necesario rebajar el número de alumnos por aula, formar al profesorado y facilitar intérpretes para comunicarse con los padres y puedo seguir...

-Hay colegios sin niños inmigrantes. ¿Qué opina?

-Eso sí que son guetos.

Aqui os dejo el enlace a la noticia

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