20 jun. 2007

La violencia escolar es un drama de todos

La violencia escolar es un drama de todos

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En la Comisión de Educación estudiamos el tema de qué pasaba con la familia, y se llegaron a algunas ideas que son más o menos habituales en el mundo entero, no son novedad, pero sí la novedad fue la existencia de tanto maltrato infantil, y también el hecho de que coincidía en todos los países, que coincidía en todas las clases sociales del país, y que en definitiva las soluciones eran prácticamente las mismas en todos los estudios que se conocían. Y las consecuencias de este maltrato infantil también eran prácticamente universales.

Y podemos decir que hay a lo menos cuatro tipos de violencia y de maltrato infantil.

Lo que se llama la violencia o el maltrato infantil sicológico, el sexual, el maltrato físico, y algo que nunca se habla de él pero que corresponde a mi juicio a las razones más profundas de todas las que hemos enumerados, que es la falta de cariño.

No hay maltrato más doloroso, por decirlo así para los niños, y no hay maltrato que tenga más consecuencias negativas para los niños que aquel que viene o que él entiende o que él siente por la carencia de cariño con el cual se le trata desde la muy temprana edad. Y esto vale desde los primeros meses del embarazo, o mejor dicho de los últimos meses del embarazo, y también los primeros meses del neonato.

¿Qué significa esto? Que el niño resiente más, en una frase, que su padre no le hable a que el padre le pegue.

El segundo elemento importante en esta materia es que se llega a la conclusión de que lo que sucede con estos niños mientras más pequeña es la edad del agravio más fuerte es la violencia con que el muchacho resiente esta falta de cariño y termina reaccionando con quien lo ofende.

El otro elemento clave es entender que la violencia genera violencia. La gran mayoría de los pediatras, de los neurólogos, etcétera, y sobre todo hoy día en Canadá, como lo hemos repetido, tienen muy claro y muy preciso que muchísimas de las peores razones para que la gente reclame de lo que sucede en los niños a la edad de 10, 12, 15 años, tomen acciones violentas es el maltrato que se les hace cuando muy pequeños, seguramente alrededor de los ocho a diez años.

En ese cuadro en que estamos, surge esta información que al principio se desechó, se consideró que no tenía ninguna importancia, quiero decirle al Senado sólo como anécdota, cuando dimos la primeras cifras con otros Senadores que hoy día ya no están aquí, hablábamos de un 7, de un 5 por ciento de maltratados, y se nos dijo por parte de algunos sociólogos, que eso poco menos que hacer terrorismo social, porque en Chile no podía haber tal maltrato.

Hoy día, las cifras son altísimas y todos estamos conscientes de que hay todavía un maltrato que no es visible.

Luego, para llegar a lo de hoy, lo que sucedió en las últimas semanas, años y meses, es que de repente nos dimos cuenta de que al estudiar el tema de los cambios en los momentos educativos, cuando empezamos a hablar de la vulnerabilidad, de la necesidad de mayores recursos, de las razones por las cuales la educación, a pesar de todo el intento de gasto que se hacía, no funcionaba bien; de por qué un mismo grupo humano podía funcionar bien para algunos y mal para otros, se llega a esta conclusión de que hoy el maltrato se ha como focalizado en lo que es el sector más violento del tiempo juvenil, que son, llámense los pingüinos, llámense los alumnos más díscolos, llámense como se les llame, es decir, personas jóvenes que están reaccionando al último factor que quería señalarles, cual es el de reacción frente a la violencia externa aunque no caiga sobre ellos.

Las experiencias demuestran de manera palmaria que un niño puede ver, a la edad de 14 ó 15 años, aproximadamente unos 10 a 12 mil asesinatos en la televisión chilena. En Estado Unidos, la cifra es aproximadamente 15 mil. Pero lo que ve es además muy distorsionador porque se presenta en la televisión esta violencia como un acto de reacción y de cierta justificación. Y, por lo tanto, casi era justificado, legítimo, digno y permitido el responder. Pero dónde se produce una interferencia, para poder captar bien lo que está sucediendo. Y es, cuando de alguna forma el niño filtra la información y no es capaz de distinguir cuando se hace un agravio en el cine, básicamente, o en la televisión se está haciendo con justificación o sin justificación.

Un muchacho, en una de las últimas reuniones decía: "Mire, mi papá me decía a mí que antiguamente el jovencito, los buenos, los que hacían justicia vía violenta, andaban en caballo blanco y mataban siempre sólo a los malos. Hoy día andan en caballos negros y nadie sabe si está matando al que es bueno o al que es malo. Entonces, se produce una exacerbación respecto de cómo se debe responder y a la violencia le sigue una violencia superada respecto del agravio inicial y vamos en una escalada que termina en lo que hemos visto, que es francamente increíble.

Lo último que quiero señalar es que no hemos atacado la violencia infantil de una manera adecuada, entre otras cosas, porque no ha habido acuerdo en cómo debe tratarse. Se han hecho muchas reuniones, pero, en definitiva, lo que sucede es que no hay acuerdo en cómo utilizar la justicia en materia juvenil -acabamos de aprobar varias leyes- y durante mucho tiempo hemos discutido acerca de cuál es el nivel de reprobación que debe tener el niño, cómo debe hacerse, cuánta violencia, cuánto encierro, etcétera.

Pero, además de eso, no nos hemos quedado a fondo en el tema de cuáles son los factores que implican mayor cantidad de generación de violencia. Por ejemplo, sólo por nombrarlos, no cabe ninguna duda de que está directamente relacionado con la manera en que la madre embarazada, enfrenta ese embarazo.

La violencia familiar que hay contra ella se traspasa directamente, desde muy temprana edad, prácticamente al cuarto o quinto mes del embarazo y luego se mantiene hasta por lo menos uno o dos años, se transmite la violencia ejercida sobre la madre en el hijo. Y un hijo que vive en un vientre materno forzado por violencia, por temor, en una suerte de contexto hormonal absolutamente temeroso, termina siendo un niño amargado, violento y que tiene gran respuesta al maltrato y, por lo tanto, su nivel hormonal lo hace más sensible y responde de una manera brutalmente fuerte a temas que otros jóvenes, otros niños, no reaccionan.

La segunda es el ambiente familiar. A mayor violencia familiar mayor violencia del niño con la que responde posteriormente.

En tercer lugar, el ambiente del colegio que estamos viendo en este caso que tratamos ahora.

El cuarto, la visualización de la violencia por la vía de los medios de comunicación.

La sensación de violencia familiar aunque él no lo ejerza ni lo sufra. La visión de una violencia entre padre y madre o convivientes tiene para ese niño la misma sensación de que si hubiera una violencia contra él mismo. Y entonces se genera, como es lo habitual, una gran ira contra el padre, o también contra la madre. No nos olvidemos de la vieja novela española que se llamaba “la historia del hombre que casó con mujer brava”; vale decir, que era ella la que producía la violencia y que hoy día en Chile sigue pasando igual.

En dos palabras que nos quedan.

Cómo enfrentamos esto, por lo menos dentro de ciertos marcos.

Primero, creo que hay que recoger la situación de hoy y lograr que la autoridad y la sociedad en su conjunto entiendan que este es un tema, como se ha señalado, materia de todos. Que no es un problema sólo del padre alcohólico. Es también un problema del alcoholismo, mostrado que genera la sensación de respuesta o de rechazo muy fuerte.

Tiene que darse como contexto general en la sociedad la idea de que el maltrato, la muerte, el abusar de cualquier naturaleza no es el ser de Chile.

Y lo señalo así, de esta manera muy simple y muy rápida, pero también con mucha fuerza. Porque cada vez más estamos viendo que la sociedad se guía por los parámetros que ve en las intervenciones televisivas y se ve que la violencia empieza a introducirse como un factor natural, habitual dentro de nuestras vidas.

Empieza, a contrario sensu de lo que pasaba en su tiempo, hoy día lo que importa más en la relación de los niños con su medio y con muchos de sus amigos, y parte de su sociedad, es la respuesta a la imagen del duro. Quien no es capaz de responder con dureza y quien no es capaz de golpear antes que argumentar, pasa a ser una persona despreciable, débil, que pasa a ser muy mal comprendido entre sus pares.

La segunda, es enmarcar la discusión de este tema en el ámbito de la declaración de los derechos del niño, en la cual se reconoce a los niños como sujetos de derecho y por lo tanto tutelares de las garantías fundamentales o titulares de las garantías fundamentales.

Tercero, generar políticas públicas ligadas a la familia, a los establecimientos educacionales y a la comunidad, a fin de externalizar el problema del maltrato para convertirlo, discutirlo y generar espacios, escuchar a los niños e implementar estrategias de autocuidado.

Cuarto. Incorporar en la normativa el aseguramiento de la convivencia escolar puesto que se reconoció que en esta materia existe un vacío legal en la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, porque no se está asegurando que nuestros niños se desenvuelvan en un ambiente seguro y de paz.

Quinto. Promover por parte de la autoridad la convivencia, la participación y la democracia en las escuelas mediante, la implementación de programas que fomenten la cultura del buen trato.

Seis. Diseñar programas de reparación que constituyan otras formas de interrumpir los circuitos de violencia, trabajando con las víctimas y victimarios, para promover la reparación del mal causado con el objeto de que no se repita.

Siete. Fomentar programas preventivos, los que deben comenzar en una época temprana de la vida.

Ocho. Elaborar un sistema de detección temprana de la agresión.

Nueve. Modificar los sistemas de evaluación que se aplican en la comunidad escolar, ya que únicamente se mide el aprendizaje y no se evalúa la emocionalidad de nuestros alumnos.

Diez. Abordar el matonaje en forma sistémica y no a través de acciones aisladas.

Y once. Asumir que la violencia no sólo es un problema de educación, sino que también de la salud, de la justicia y de la vivienda, porque es un problema de toda la comunidad.

Esto es lo que queremos entregar. Esperamos transformar esto, hacer un proyecto de ley junto con los demás miembros de la Comisión de Educación que presido. Además, tomando en consideración un proyecto ya presentado hace un tiempo por el senador Alejandro Navarro, y queremos hacer una presentación completa, tomando en cuenta posibilidades de ley, reglamentarias y de enseñanza y de posibilidades mejores para los niños.

En resumen, la violencia escolar es un drama de todos; es un drama para todos, porque la relación entre el maltrato y la delincuencia es absolutamente lineal. En Canadá, el 60 por ciento de los grandes criminales delatan en su interrogatorio un tema de violencia temprana, violencia de cualquier naturaleza que se acerca a su vida.

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