6 jul. 2007

Aprender jugando

En Oviedo catorce centros sociales del concejo ofrecen actividades para los más pequeños durante julio y agosto

Catorce instalaciones al servicio de los niños. En ellas se realizan actividades lúdicas dirigidas a niños entre los 6 y los 12 años. De esta forma, el Ayuntamiento intenta contribuir a la conciliación de la vida laboral y familiar durante el verano.

Sofía Paredes, animadora sociocultural de los centros sociales municipales, explica el funcionamiento de la actividad. En este caso, la joven se ocupa, junto a otra compañera, de atender en el centro social de Campomanes a un total de veinticinco niños, que desde las nueve hasta las dos de la tarde aprenden y hacen nuevos amigos a través del juego.

Las propuestas son variadas y se dividen en bloques de dos horas de duración aproximadamente, en las que desde experimentos científicos hasta medio ambiente y reciclaje conforman los temas a tratar semanalmente. También hay un hueco para el arte y la creatividad con el taller de maquillaje, del que se encarga Jessica Cabezas. Una joven que con la habilidad de sus manos hace realidad los diseños favoritos de los niños.

Diversión hay y mucha; así lo manifiestan las opiniones de los protagonistas. Laura Díaz, una de las pequeñas asistentes a la actividad, la define como «algo muy divertido». Por su parte, su compañero Fernando Crespo comenta que «no me aburro nunca porque conozco nuevos amigos y juego mucho».

Los juegos más populares son el ajedrez para ellos y el maquillaje para ellas. Eso sí, todos juntos. No hay más distinción que la de sus preferencias. Todos juegan en el mismo grupo y aprenden unos de otros. Los mayores ayudan a los pequeños y éstos se dejan ayudar.

La organización interna de los talleres está programada a la perfección gracias al proyecto «1, 2, 3, a jugar otra vez». El equipo de animación del Ayuntamiento de Oviedo, formado por catorce profesionales, se encarga de hacer sonreír a los participantes en Navidad, Semana Santa y verano en días no lectivos. Éstos son los períodos que gozan de gran aceptación entre el público.
Centros como los de Pumarín o La Corredoria cuentan con instalaciones de mayor tamaño y pueden recibir hasta cincuenta niños divididos en dos clases. La decisión final está en manos de los padres. Hasta el 27 de agosto tienen tiempo para pensarlo.


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