10 sept 2007

En Tenerife Unas jornadas aclararán que la prostitución es violencia de género

Unas jornadas aclararán que la prostitución es violencia de género

La prostitución no es una profesión, sino una forma de violencia de género. Este nuevo enfoque adoptado en España es lo que tratan de difundir unas jornadas que organiza el Cabildo de Tenerife los próximos días 13 y 14 de Septiembre del 2007.





La prostitución no es una profesión ni un empleo. Es una forma de violencia de género. Este es el nuevo enfoque que se está dando a nivel nacional a lo que, contrariamente, se venía denominando "el oficio más antiguo del mundo". Esto es así a partir de los trabajos plasmados en un informe de la comisión mixta Congreso-Senado que analizó el fenómeno ante las voces que sugerían la posibilidad de regularizar su ejercicio en España, frente a quienes se oponían por considerar que es un tipo de violencia que sufren las mujeres y que en países en que se ha dado ese paso se ha demostrado que ha fomentado situaciones de mayor maltrato y abusos.

La primera persona en ser llamada para opinar en este debate ante los senadores y diputados del Parlamento español fue Juana María Santana, técnica de género de Médicos del Mundo en la capital grancanaria, por ser esta ONG un referente a nivel nacional en la atención a prostitutas.

Juana María Santana será también la próxima semana una de las ponentes en las jornadas sobre la prostitución como forma de violencia de género que, organizadas por el Cabildo de Tenerife y en concreto por la Unidad de Violencia de Género del IASS, se van a desarrollar los próximos jueves y viernes.

"Hemos hecho muchos estudios y la prostitución es un tema de moralidad para muchas personas, pero es una cuestión de derechos de las mujeres, viene del pasado, de la esclavitud", resalta Santana, quien asevera que nadie duda hoy en día en revisar la situación.

La inclusión de la prostitución como un tipo de violencia que afecta a las mujeres por el hecho de serlo es una nueva visión que se trata de difundir con estas jornadas dirigidas a profesionales que trabajan en este ámbito en los distintos recursos existentes en la Isla.

Sin embargo, la Ley Integral contra la violencia de género "no es fácil aplicarla" a las mujeres prostituidas porque no se les cita en la normativa expresamente. No obstante, se les atiende como tales, "aunque se les pide que dejen de ejercer para poderlas proteger", matiza la experta.

Riesgos diversos

La representante de Médicos del Mundo insiste en que está claro que estas mujeres "se exponen a diversos tipos de violencia: desde los ataques sexuales, a los riesgos de salud, además de las palizas y amenazas que pueden provenir no sólo del proxeneta, sino también de su pareja; incluso, dicen ser vejadas por autoridades públicas".

La mayoría de ellas acuden a un recurso para pedir ayuda cuando reciben maltrato, apostilla Juana María Santana, quien rechaza la idea de "identificar la prostitución con ser moderno, cuando lo verdaderamente moderno es luchar por la igualdad".

La directora de la Unidad Orgánica de Violencia de Género del Cabildo de Tenerife, Julieta Martín, promotora de las jornadas, considera que el abordaje de la prostitución como violencia de género se justifica en que "los datos son abrumadores".

Julieta Martín explica que la prostitución no puede ser considerada en modo alguno una profesión ni un oficio ni ser regulada como tal, "porque, entonces, ¿legalizamos también al proxeneta y estamos dispuestos a hablar a una hija o a una hermana como de una posible profesión?, cuestiona.

"Darles de alta en la Seguridad Social como trabajadoras es legalizar una situación de violencia de género", expresa contundente. "Distinto es que a la prostituta se le pongan recursos a su alcance", precisa la directora de la Unidad, quien responde con un "por supuesto" cuando se le pregunta si esas mujeres son atendidas en la Isla de igual forma que el resto de mujeres maltratadas, "porque quieren salir del mundo de la prostitución, igual que cualquier mujer de su situación de violencia".

Advierte de que algunas de esas mujeres son víctimas del tráfico ilegal de personas, "que vienen engañadas y denuncian su situación en cuanto pueden escapar". En otros casos su situación personal o familiar las ha llevado a tener que ejercer la prostitución "y no son sólo extranjeras".

Los datos reflejan, en cambio, que ha habido un cambio en el perfil y son mayoritariamente mujeres inmigrantes obligadas a prostituirse por su propia necesidad.

Julieta Martín afirma que "los síntomas de una mujer prostituida y una maltratada son los mismos; los físicos, sobre todo los psicológicos y también los sociales (aislamiento y sentimiento de inferioridad), explica, "porque la sociedad culpa a las víctimas, llamándoles a ellos clientes".

El motor para pedir ayuda es que "algunas dan con la persona adecuada en Sanidad que les hace ver su situación, ya que se considera que la normalidad es que haya prostitutas", se lamenta y recuerda que dos millones de mujeres son prostituidas a diario en España.

De ahí que estas jornadas, las segundas que organiza el Cabildo sobre esta materia, pretendan servir para "quitar la creencia, también a los trabajadores de los distintos recursos, de que la prostitución es un hecho aceptable y que es una profesión, cuando es la utilización de los cuerpos de las mujeres", denuncia Martín. "Queremos que el personal del sector sea consciente de que en la violencia de género se incluye la prostitución y conocer la situación en la Isla", reitera la responsable de estas jornadas, en las que se pondrá el énfasis en que una mujer prostituta "tiene los mismos derechos que el resto de las víctimas de este tipo de violencia: a las ayudas o a las casas de acogida, lo mismo que atendemos también a una víctima transexual".

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