14 dic. 2007

La animación sociocultural: práctica Participativa (III)

Nueva entrega del documento escrito por María del Mar Herrera Menchén, en el que en esta ocasión tras haber abordado el tema de la evolución de la ASC desde sus comienzos podremos ver las Perspectivas de la Animación sociocultural en el Siglo XXI

2. Perspectivas de la animación sociocultural

Tratemos ahora de concretar que es la A.S.C. Por Animación sociocultural, se viene entendiendo una práctica de Educación Social eminentemente participativa y de carácter grupal, que en el contexto anglosajón se denomina Neigbourhood o Community Development. Las experiencias que se han venido desarrollando, sobre todo en Europa y en los países latino-americanos, han dado lugar a dos grandes corrientes.

La primera proviene de Francia. En este país, se ha impulsado una versión de la nimación sociocultural en la que se realizan propuestas y programas de gestión cultural y se promueven asociaciones juveniles destinadas a cubrir el tiempo libre de las y los niños y jóvenes, acercándolos a distintas propuestas, sobre todo culturales. Francia fue el primer país en institucionalizar la formación profesional de los animadores socioculturales (Ander Egg, 1993), así mismo fue el país que acogió el Primer Congreso Nacional de Animación sociocultural en París, en 1960.


Ello hizo que se desarrollarán tanto en parroquias como en asociaciones, grupos de jóvenes, fundamentalmente, que se formaban como monitores y animadores para realizar propuestas de ocio en el tiempo libre a estos niños y niñas. Posteriormente se extiende a otros sectores poblacionales y desde el ámbito urbano donde nace, se amplía al ámbito rural.

La oferta formativa de animadores y de programas culturales en Francia ha sido, por ello, tradicionalmente muy amplia. La animación sociocultural que sigue las prácticas desarrolladas en ese país, podemos decir que se caracteriza por una oferta de actividades a la infancia y la juventud y dirigida a la ocupación del tiempo libre.

Además, en esta propuesta, el/la animador/a tiene una función sobre todo de mediador/a cultural. La Educación popular jugó aquí un papel esencial acercando la cultura a todas las capas sociales y desarrollando lo que se ha venido llamando la Democratización de la Cultura.

El Consejo de Europa ha tenido un gran protagonismo en el desarrollo e impulso de la Animación sociocultural, que toma el relevo a la Educación Popular. En 1972 hasta 1976, pone en marcha el Proyecto de Animación sociocultural, presentado por el Consejo de Cooperación Cultural.

Esta influencia llega hasta nuestros días, en que el Consejo está trabajando en un informe que abarcará hasta 2013, y en el que se presta especial atención a la Animación sociocultural como promotora no sólo de la cultura, sino también del desarrollo personal y social de individuos y pueblos (Gagliardi, Oficina Internacional de Educación UNESC0, 2006). Esta estructura europea ha ido impulsando la A.S.C. desde una perspectiva en sus inicios de Democratización de la Cultura hacia una visión de la A.S.C. actual que se centra en la Democracia Cultural, en la que los sujetos participan activamente siendo creadores de su propia cultura. La Educación “del pueblo” tiene en estos momentos como finalidad “hacer que la cultura llegue a todas las clases sociales utilizando los medios más accesibles, por lo que no se limita, actualmente, al ámbito escolar” (Pérez y Pérez de Guzmán, 2006:25).

Por otro lado, en los países sudamericanos surge otra versión de la Educación Popular, como una forma de entender la educación desde cualquiera de sus manifestaciones sea esta formal, por ejemplo en las Escuelas de personas adultas, como no formal, en los grupos vecinales. La Educación Popular sudamericana, se basa en la idea de que todos los pueblos tienen su propia cultura y que toda persona, aunque sea analfabeta, por pertenecer a un determinado territorio cuenta, al menos, con los elementos de su propia cultura. La Educación Popular va dirigida a los sectores más desfavorecidos y pretende por medio de su concientización, un papel activo de los sectores populares en la vida social. En este caso, no se trata tanto de democratizar la cultura, dando acceso a los que no conocen las prácticas culturales artísticas o de otros contextos, como de promocionar el desarrollo de las culturas autóctonas de cada territorio y la promoción del desarrollo económico y social de los más desprotegidos. La propuesta educativa se realizó desde una posición ideológica-política con una referencia cristiano hegeliano-marxista que se consolidó en el modelo de concientización promovido por Paulo Freire (ver gráfico 1). En realidad el término A.S.C., no es muy utilizado en América latina, siendo más habitual Educación Popular, pero existe una tendencia española de la A.S.C., que ciertamente desarrolla y pone en marcha una visión de la A.S.C. basada en estos principios. La Educación Popular sudamericana ha derivado en una práctica de la A.S.C. en Europa, sobre todo en los países del sur, que hace un mayor hincapié en lo social y en el desarrollo comunitario: conocimiento profundo del medio, rescate de la propia cultura, desarrollo de la misma, aprovechamiento de los grupos naturales, promoción del contacto social y de la creación de colectivos y asociaciones, etc.

Como podemos apreciar es el contexto y la organización social los elementos esenciales de esta perspectiva de la A.S.C.

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