13 dic. 2007

Teoria La animación sociocultural Practica Participativa (II)

Teoria La animación sociocultural Practica Participativa (II)

Segunda entrega de este estudio que María del Mar Herrera Menchén, Licenciada y doctora en Ciencas de la Educación. Master enEstudios Europeos del Ocio (1993) nos ofrece sobre la A.S.C.

En esta ocasión abarcaremos la evolución de lo que llamamos Animación sociocultural en la segunda mitad del siglo XX

1.2. Inicios de la A.S.C. De los 60 a la transición democrática (75-80)

En los años 60, existían grupos y asociaciones que trabajaban bajo la óptica de la Educación popular y todavía el término A.S.C. era poco utilizado. Sin embargo, los movimientos sociales y aquellos que estaban en contra de la dictadura comienzan a hablar de desarrollo comunitario. También en esta época, empiezan a desarrollarse las propuestas de Educación en el Tiempo Libre.

Efectivamente, en los 70 existen muchas iniciativas de grupos juveniles, asociaciones como los Scouts y grupos religiosos que llevan a la práctica iniciativas de Tiempo y Aire libre. El 25 noviembre de 1976, se publica la Orden sobre las condiciones de idoneidad del personal que dirige actividades juveniles.



Ello pone en marcha la posibilidad de crear, por primera vez y de manera oficial en España, una Escuela de Aire y Tiempo Libre, con dos niveles educativos: Jefe de campamento, albergue y colonia, y el Jefe de acampada juvenil. Al amparo de esta regulación, se crean en España las primeras Escuelas Oficiales de Tiempo Libre de la predemocracia. Aunque ya se empieza a hablar de A.S.C., no existen documentos legislativos ni apenas bibliografía española sobre el tema.

La A.S.C. surge aquí como un instrumento para trabajar con una sociedad “dormida” por la dictadura y que está “ansiosa” por poder expresarse.

Además, se desarrolla sobre todo el marco teórico-práctico de la acción educativa
en el tiempo libre, proceso que consolidan los movimientos juveniles con el apoyo institucional ya que cuentan con más recursos.

1.3. Consolidación de la A.S.C.: Desarrollo de los Ayuntamientos Democráticos (años 80)

En esta etapa empiezan la A.S.C. a construir una teoría y una metodología. El término A.S.C. aparece por primera vez en un texto legislativo español en 1982, en la Orden del Ministerio de Cultura de 7 de septiembre, aprobando las normas reguladoras para el funcionamiento de los centros de animación.

En esta época, se crean la primera Escuela Pública de Tiempo Libre y Animación sociocultural en la Comunidad de Madrid, en 1984. Es decir, se ha pasado del Tiempo Libre en exclusiva a unirlo a la A.S.C., existiendo un acercamiento a la acción con colectivos marginales. Ello representa un paso cualitativo importante, pues incorpora la perspectiva comunitaria como una acción educativa. Además, ya no se habla solo de niños y jóvenes, sino que la A.S.C. se dirige a toda la comunidad.

Desde los ayuntamientos se trabajó formando grupos de jóvenes, mujeres y adultos, en general, que junto a las personas impulsoras (educadores y animadores) pusieron en marcha proyectos en los que los colectivos con los que trabajaban, eran tan responsables y protagonistas como los propios agentes.

Coincidimos con Pérez y Pérez de Guzmán (2005), que esta etapa se caracteriza por ser desorganizada, con agentes no formados específicamente para ello y en la que se trabajó de forma muy intuitiva. Aunque esto, afortunadamente, fue cambiando a lo largo de los 80, y mucho más en los 90.

A nivel teórico son varios los hitos que nos gustaría señalar en esta época que consideramos fundamental para la consolidación de la A.S.C. en España.

En primer lugar, la Educación de adultos en España, que en los ochenta, y especialmente en Andalucía, tuvo un papel importantísimo en la erradicación del analfabetismo, bastante amplio en esa época sobre todo en Comunidades Autónomas como Extremadura y Andalucía de tradición agrícola.

Los profesores y profesoras de las personas adultas, y aquellos que desde la Universidad les ayudaron, lograron incluso un premio de la UNESCO para el sistema de Educación de Adultos de Andalucía. Fueron ellos los que dieron a la educación permanente de las personas adultas un sentido global, comunitario, integral que iba mucho más allá de enseñar a leer y escribir.


Empezaron a utilizar métodos de enseñanza como el de la palabra generadora de Freire, que les permitió tomar a las personas adultas como lo que son: personas con cultura propia (inherente a su medio, a sus tradiciones, a sus costumbres y a su saber y experiencias como adultos) y a impulsar la autoestima social y la osibilidad de que ellos y ellas, aunque personas analfabetas, pudieran tener un papel importante en su entorno social. En esta dinámica hay que decir, que el momento histórico político, y el desarrollo de los ayuntamientos democráticos, fueron el marco ideal donde está propuesta caló enseguida.

En esos momentos, a parte de Freire, poco se podía leer en España a principios
de los ochenta en esta línea, una de las fuentes de las que muchos profesionales
bebimos en esa época fue el libro de Ezequiel Ander Egg, “Metodología de la Animación Sociocultural” (1983) que nos permitió conocer el término y empezar a indagar en el campo de la incipiente Pedagogía Social. Desde la Universidad, también fue muy importante el papel de Quintana Cabanas (1985), que desde entonces no ha parado de escribir y profundizar en este campo de la Pedagogía Social y la Educación Social.


A mitad de los ochenta, aparece también el manual desarrollado por Pérez Serrano y Martín González (1987) para la UNED, y que es policopiado y distribuido entre los que estaban trabajando en el tema. Este manual, extenso y profundo trataba de recoger todo lo referente a la A.S.C. y sus técnicas.

Todos estos autores tuvieron el mérito de escribir los primeros en España, sobre un tema muy desconocido.

Tan importante como todo lo anterior, ha sido para muchos la aportación que hacen Cembranos, Montesinos y Bustelo, en 1989, con su libro ”La animación sociocultural: una propuesta metodológica”. Este libro es un hito en la formación y práctica de los/as animadores socioculturales, pues muestra por primera vez, de forma sistemática, sencilla, y científica cómo se realiza el proceso global de la A.S.C., dando relevancia las prácticas de la A.S.C. como procesos de acción social y no como un conjunto de técnicas participas y lúdicas.

En la vertiente mediterránea del país, tuvo mucha importancia la tradición francesa, siendo Pierre Besnard (1990) uno de los que más ayudo con sus escritos. López de Ceballos y Maria Salas (1991), también aportaron en su momento cierta sistemática y lógica con su publicación sobre la formación de animadores, pues ayudaron a reflexionar sobre que debían aprender aquellos que iban a emprender las tareas de animadores/as socioculturales.


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