24 nov. 2011

Animacion Cultural. Formacion para TASOC y TISOC. Democracia Cultural (II)

TEORIA PARA ANIMADORES SOCIOCULTURALES, INTEGRADORES SOCIALES 
 Democracia Cultural (II)



Como pareja antinómica de conceptos paralelos a los de difusión y animación, se ha barajadotambién la de democratización de la cultura versus democracia cultural . Explicaban E. Grosjean yH. Ingeberg (1980; p. 98) que la primera reposa en un concepto patrimonialista de la cultura. Lacultura se considera como algo ya establecido que hay que acercar a la población.

Democratizar la cultura es algo así como elevar el nivel cultural de las masas. No cabe duda de que tal cosa supone en sí misma una legítima y democratizadora aspiración. Pero, con ello, la cultura puede seguir siendo algo que se genera al margen de quienes habrán de ser sus receptores.

La cultura es un patrimonio que hay que conservar y difundir, pero cuya producción sigue estando en manos de sectores muy minoritarios del conjunto social. Se democratiza el consumo cultural,pero la definición y la creación de la cultura sigue siendo elitista.

La democracia cultural, por su parte, expresaría una opción distinta. Según los autores que acabamos de citar, se trata de poner en tela de juicio la noción patrimonial de la cultura, y en consecuencia la política de más ampliarepartición de sus beneficiarios, para reemplazarla por un concepto que confía la definición de la cultura a la misma población.

Cuando los expertos afirman que la animación sociocultural implica la aceptación de la democracia cultural, advierten de manera absolutamente clara a los responsables políticos que sus acciones sólo tienen sentido dentro de la perspectiva de hacer de cada uno no solamente un beneficiario dela cultura adquirida, sino, sobre todo, dueño de la definición de esta cultura considerada comomovimiento (Grosjean e Ingberg, 1980, p. 81).

La animación sociocultural será, así, el instrumentode la democracia cultural más que de la sola democratización de la cultura. No es un medio para difundir ésta, sino una forma de catalizar la potencialidad de las comunidades para generarla.

Aunque la animación sociocultural suponga una revalorización de la cultura popular frente a lacultura de elite, aunque se polarice hacia la democracia cultural y no tanto hacia la solademocratización de la cultura, y aunque se presente como una alternativa de participación real y creativa a la mera difusión, no creemos que sea conveniente establecer oposiciones tajantes, y aveces simplistas, del tipo de las que se mostraban en el cuadro 1.2. La difusión y conservación dela gran cultura patrimonial no se opone necesariamente al cultivo y potenciación de la cultura popular: posibilitar, por ejemplo, audiciones musicales asequibles de las obras de grandes autorespor intérpretes consagrados no tienen por qué negar la potenciación de grupos corales deaficionados o de conjuntos juveniles de música rock.

La democracia cultural no está reñida con la versión clásica de la democratización de la cultura; en todo caso, constituyen dos vertientes complementarias que deben integrarse en las políticas culturales. Precisamente, para superar esta falsa antinomia algunos autores tienden a utilizar laexpresión desarrollo cultural, que englobaría ambas formas complementarias de trabajar con lacultura.

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