26 nov. 2012

SÍNDROME DE ASPERGER (III)

Publicado por Laura González

Hoy toca hablar de la motivación para tener amigos y la importancia de la amistad, del libro "Guía del Síndrome de Asperger" de Tonny Attwood.


Recordad que cuando acabe todos los puntos de esta tercera parte, subiré el punto tres completo al slideshare =).

III. COMPRENSIÓN SOCIAL Y LAZOS DE AMISTAD
- 3.1. EL ALIADO DEL SÍNDROME DE ASPERGER: LA SOLEDAD
- 3.2. EVALUACIÓN DE LAS ACTIVIDADES DE INTERACCIÓN SOCIAL
- 3.3. MOTIVACIÓN PARA TENER AMIGOS
- 3.4. IMPORTANCIA DE LA AMISTAD
- 3.5. ANIMAR A HACER AMIGOS
- 3.6. PROGRAMAS PARA EL PRIMER ESTADIO
- 3.7. PROGRAMAS PARA EL SEGUNDO ESTADIO
- 3.8. PROGRAMAS PARA EL TERCER ESTADIO
- 3.9. PROGRAMAS PARA EL CUARTO ESTADIO
- 3.10. PRONÓSTICO DEL DESARROLLO DE LA COMPRENSIÓN SOCIAL

3.3. MOTIVACIÓN PARA TENER AMIGOS
Tonny Attwood, en su experiencia profesional ha observado el desarrollo social de niños y adultos con síndrome de Asperger y ha identificado cinco estadios en su motivación para tener amigos.
INTERÉS POR EL MUNDO FÍSICO
Los niños muy pequeños con S.A en sus años preescolares o de parvulario no están interesados en las actividades de los demás o en hacer amigos. Suelen estar más interesados en la comprensión del mundo físico que en la del social y pueden acercarse al patio de recreo para examinar el sistema de desagüe de la escuela, o en busca de insectos y lagartijas, o mirar el cielo para observar las diferentes formas de nubes. El niño considera aburridas las actividades sociales de sus compañeros, y con normas sociales incomprensibles. Está satisfecho con la soledad, pero puede sentirse motivado para interaccionar con los adultos, que pueden responder a preguntas que escapan al conocimiento de sus compañeros, o puede buscar refugio en la tranquila biblioteca de la escuela para leer sobre temas como volcanes, metereología y sistemas de transporte.

EL DESEO DE JUGAR CON OTROS NIÑOS
En los primeros años de la escuela primaria o elemental, el niño con síndrome de Asperger se da cuenta de que el resto de los niños lo pasa bien socializándose y desea que se le incluya en las actividades sociales para experimental la alegría y la satisfacción evidentes de sus compañeros. No obstante, a pesar de su capacidad intelectual, su grado de madurez suele ser al menos dos años inferior al de sus compañeros, y puede tener dificultades claras con el grado de juego recíproco y cooperador esperado por los otros niños.
En este estadio, en su motivación para tener amigos el niño con síndrome de Asperger puede echar de menos la inclusión social y un amigo con quien jugar. Éste es el momento en que se da cuenta con claridad de que es diferente de los demás, lo que da lugar a estrategias de adaptación y compensación (depresión, evasión con la imaginación, negación y arrogancia o imitación).
El optimismo inicial relacionado con hacer amigos puede convertirse en obsesión, en particular si el niño es incapaz de distinguir entre los actos accidentales y los deliberados, pues normalmente a partir del contexto y conociendo la personalidad de la otra persona, los niños son capaces de reconocer cuándo un comentario o una acción concretos ha tenido buena intención o ha sido malintencionado. Sin embargo, el niño con síndrome de Asperger es incapaz de distinguirlo.
Con frecuencia, su capacidad para formarse una opinión del carácter de los demás es muy limitada. Los niños corrientes suelen saber cuáles son los compañeros que no son buenos modelos y es mejor evitarlos. Las opiniones de un niño con síndrome de Asperger son algo ingenuas, y por ello son propensos a sentirse retraídos por niños que no demuestran las mejores habilidades para hacer amigos y a imitarlos.

LAS PRIMERAS AMISTADES
Al final de la enseñanza primaria, el niño con síndrome de Asperger puede tener amistades auténticas pero tiende a ser demasiado dominante o a tener una visión demasiado rígida de la amistad. No obstante, algunos niños, que son amables, comprensivos y maternales por naturaleza, pueden mostrarse tolerantes con su conducta y llegan a ser amigos suyos durante años.
En ocasiones, no hacen amistad con un niño compasivo y bondadoso, sino con un niño que, al igual que ellos, está aislado socialmente y comparte sus mismos intereses, pero no necesariamente el diagnóstico. Esta amistad suele ser funcional y práctica, con intercambio de objetos y la comprensión de los intereses mutuos, y puede ampliarse a un pequeño grupo de niños con la misma mentalidad y un grado similar de aptitudes sociales y de popularidad.

LA BÚSQUEDA DE PAREJA
A finales de la adolescencia, los jóvenes con síndrome de Asperger pueden buscar algo más que una amistad platónica con personas de la misma mentalidad, y expresan su nostalgia de querer encontrar una amiga o un amigo y, finalmente, una pareja. La pareja que buscan es una persona que los entienda y que les ofrezca apoyo emocional y los ayude en el mundo social, alguien que sea al mismo tiempo figura moderna y consejero. Los compañeros del adolescente suelen ser mucho más maduros y saben identificar mejor una posible pareja y establecer y practicar formas de relacionarse. El adolescente con síndrome de Asperger puede preguntarse sin demasiado entusiasmo: “¿Cómo conseguiré pareja?”. Sus tentativas de establecer una relación que vaya más allá de lo platónico pueden conducirlo al rechazo, a quedar en ridículo y a una mala interpretación de las intenciones de la otra persona. Y el adolescente se sentirá todavía más confuso, inmaduro y aislado en el ámbito social.

CONVERTIRSE EN PAREJA DE ALGUIEN
En último término, quizás cuando ya ha madurado emocional y socialmente, el adulto con síndrome de Asperger puede encontrar a alguien con quien compartir su vida. No obstante, es aconsejable que ambos soliciten los consejos de un profesional que los ayude a identificar las adaptaciones necesarias para hacer que una relación poco convencional funcione y sea satisfactoria para ambos.

3.4. IMPORTANCIA DE LA AMISTAD
Tener amigos entraña muchas ventajas. Las pruebas de las investigaciones sugieren que los niños sin amigos corren el riesgo de sufrir dificultades y retraso en el desarrollo social y emocional, baja autoestima, y ansiedad y depresión cuando llegan a la vida adulta. Tener amigos es una forma de prevención de los trastornos emocionales.
Otra ventaja puede ser la mejora de las habilidades para la resolución de problemas. Si un grupo de niños trabaja en colaboración en una tarea, todos se benefician de las diferentes ideas y perspectivas, y de la mayor capacidad física. Puede que otro niño se encuentre, literalmente, en la posición de darse cuenta de un detalle de importancia, o que tenga experiencia previa sobre lo que deben hacer, o bien puede que se le ocurra una solución original. Un grupo de amigos proporciona mayor fuerza física e intelectual.
El hecho de estar aislado y no tener amigos también hace que el niño sea más vulnerable a las burlas y a la intimidación. Tener más amigos puede significar tener menos enemigos.
La aceptación de los compañeros y los lazos de amistad pueden beneficiar al niño porque puede obtener una segunda opinión acerca de los motivos y las intenciones de los demás, lo que evitará que tenga la sensación de estar obsesionado por saber las razones de la conducta de los demás. Los amigos pueden orientarlo acerca de cuál es la conducta social más apropiada, ayudarlo a desarrollar tanto una imagen como su confianza en sí mismo, y muchas veces actuarán como verdaderos consejeros y psicólogos personales.
Todas las cualidades de un buen amigo son las de un buen miembro de equipo y, además, son características importantes para encontrar empleo más adelante.
El desarrollo de las habilidades interpersonales con los amigos también es la base del éxito posterior en una relación de pareja. En las relaciones adultas son esenciales los conceptos de empatía, confianza, resolución de conflictos emocionales y saber compartir las responsabilidades.


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