13 may. 2009

Entrevista Montserrat Ginés Rufí. Directora General de la Fundación Esplai Tiempo Libre y Competencias autonomicas

La educación en el tiempo libre es una educación en valores con una fuerte dimensión omunitaria y de arraigo al territorio, con voluntad de transformación e inclusión social


Qué entendemos por educación en el tiempo libre? ¿Qué influencia tienen las actividades programadas para el tiempo libre en el desarrollo integral de la persona?

La educación en el tiempo libre educa en valores a los niños/as y jóvenes en su tiempo libre y es un espacio de formación y participación comunitaria con voluntad de transformación e inclusión social.

Puesto que la educación en el tiempo libre es una intervención global en el proceso de formación integral de la personalidad de los niños/as, podemos concretar la contribución en cuatro oportunidades:

Aprender a ser (educación en afectividad, autonomía, actitudes de responsabilidad, etc.); aprender a hacer (desarrollo de habilidades, fomento de capacidad organizativa, solución de retos); aprender a conocer (descubrir el mundo, abrirse a otras culturas y otros modelos de vida) aprender a convivir (dialogar, compromiso por un mundo mejor).

En definitiva, es una aportación que desde “L’Esplai” hemos definido con la fórmula: I+F=C2 “Infancia más feliz, ciudadanía comprometida”.

¿Qué importancia tiene la educación en el tiempo libre en la educación en valores y para evitar la exclusión social?

Como he señalado antes, la educación en el tiempo libre es una educación en valores con una fuerte dimensión comunitaria y de arraigo al territorio, con voluntad de transformación e inclusión social. Es, por definición una forma de prevención contra las situaciones de exclusión y fractura social.

Un ejemplo muy actual de esta prevención lo encontramos en la acogida que los centros de esplai juegan en relación con las familias inmigradas. No sólo son un espacio para los niños/as, sino que también son una opción para conocer la cultura del país y relacionarse con otras familias.

Por otra parte, en el contexto de crisis en el que estamos inmersos, hay que evitar que el disfrute del tiempo libre educativo se convierta en un factor más de diferenciación y exclusión para quienes tienen menos oportunidades. En este sentido, es necesario reforzar los mecanismos para conseguir equidad, reclamando mayores recursos para que todos puedan participar en las actividades de tiempo libre, tanto por parte de las administraciones, como de la sociedad en general.

¿Qué influencia tiene el asociacionismo en la educación para el tiempo libre?

Desde la Fundación Esplai trabajamos con un modelo, el esplai, que considera las asociaciones sin ánimo de lucro como núcleo básico para la educación en el tiempo libre. Hablamos de una entidad social responsable, es decir, con una red estructurada de recursos humanos, y un equipo de educadores/as y que está arraigada en el territorio y que trabaja en red.

Aunque las entidades pueden ser muy diversas, nuestro modelo tiene algunas características que consideramos irrenunciables: el enfoque de educación integral y social; la dimensión comunitaria; el arraigo en el territorio; que sean entidades sin afán de lucro y que impliquen a personas y colectivos en la causa educativa y social de la entidad, generando un voluntariado dispuesto al compromiso.

Generalmente, se tiende a simplificar las funciones de los profesionales de la educación en el tiempo libre asociándolas exclusivamente a las competencias los monitores y los educadores. Pero, ¿Cuáles son los perfiles profesionales y las competencias de los trabajadores en el tiempo libre?

Existen actualmente cursos de monitores y directores que, en el caso de Catalunya, están homologados por la Secretaría General de Juventud y que imparten diversas escuelas, en el caso de nuestra Fundación, el Centro de Estudios del Esplai.

En la formación podemos distinguir niveles: iniciación; curso básico de monitores; educador-director y responsable de entidad. Cada uno de ellos desarrolla unas tareas concretas en el proyecto educativo.

De manera general, monitores y educadores desarrollan funciones que podemos agrupar en pedagógicas; de animación del grupo; tutoriales; organizativas y de seguridad; didácticas; mediadores/as y de representación de la entidad.

¿Considera que es necesaria una mayor regulación y profesionalización de los monitores/educadores para el tiempo libre?

Sí, porque hay aún tareas para las que no se requiere titulación, como es el caso de los monitores/as de comedores escolares. Aún contando con que hay entidades que sí piden una formación específica, sin duda es mejor que haya regulación y profesionalización para monitores/educadores para el tiempo libre, porque redunda en la calidad de las tareas que se desarrollan y proporciona seguridad.

¿Cómo se estructuran las empresas, organizaciones y fundaciones que se dedican a la educación en el tiempo libre?

Como ya he indicado antes, nuestro modelo de educación en el tiempo libre parte de las entidades sin ánimo de lucro que trabajan en red. La opción lucrativa, aún siendo legítima, no puede aportar algunos valores que consideramos esenciales como el voluntariado.

Partimos pues, de las organizaciones sin ánimo de lucro que organizan actividades diarias o de fin de semana (además de las de verano y otras etapas) con niños/as, adolescentes y jóvenes. Se trata de entidades organizadas y dinamizadas por jóvenes con un fuerte componente voluntario y que actúan en un barrio o población.

En un segundo nivel, hay las agrupaciones de estas organizaciones de base, como puede ser una federación, que dotan a las entidades de un paraguas que les proporciona mayor interlocución con las administraciones y la sociedad, servicios diversos para realizar mejor sus tareas y compartir el conocimiento pedagógico.

Un tercer nivel organizativo puede relacionar el trabajo de educación en el tiempo libre con otras organizaciones del Tercer Sector y proporcionar mayor riqueza de enfoque.

Por ejemplo, un esplai de personas discapacitadas forma parte de una federación de esplais, también de una fundación en la que está encuadrada la federación y, a la vez, puede formar parte de la organización de personas discapacitadas de la comunidad autónoma y todas forman parte de una organización autonómica que agrupa las entidades del Tercer Sector.

¿Existen diferencias entre las Comunidades Autónomas en cuanto a educación para el tiempo libre? ¿Cuáles de ellas tienen una mayor tradición impulsando este tipo de actividades?

La competencia de educación en el tiempo libre es de la administración autonómica respectiva.

Catalunya tiene una larga tradición de más de 50 años, que se plasma en una extensa red de centros de esplai y agrupaments escoltes. No es ajeno a este hecho que la Ley de Educación de Catalunya –actualmente en trámite en el Parlament de Catalunya— reconozca en su declaración de objetivos la educación en el tiempo libre y destaque su carácter educativo, y que se plantee garantizar la equidad en el acceso a las actividades extraescolares.

¿Qué finalidad tiene la Fundación Esplai? ¿Cuál es su ámbito de actuación?

Nuestra misión es educar a los niños/as y jóvenes en la educación en el tiempo libre y promover el desarrollo asociativo con voluntad transformadora y social. Esta misión la realizamos trabajando en red, estableciendo alianzas con el propio sector, con las administraciones públicas y otros actores sociales.

La misión de “L’Esplai” se concreta en el impulso de centros de esplai, de proyectos de inclusión digital, de programas educativos integrales en las escuelas, en la gestión de equipamientos, en la creación de programas de educación ambiental y en cursos de formación y servicios de gestión para el mundo asociativo.

A través de las redes que impulsamos nuestro ámbito de actuación se dirige a Catalunya, España, Iberoamérica y el mundo.

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